En un contexto marcado por la tensión y el conflicto, los movimientos opositores en Euskal Herria han hecho pública su denuncia ante lo que consideran una incesante represión por parte de las fuerzas de policía autonómicas españolas. El clamor se centra en la creciente violencia reportada, incluyendo amenazas, acoso y agresiones físicas, que han encendido las alarmas en la comunidad.
Las organizaciones, principalmente aquellas opuestas al proyecto del Tren de Alta Velocidad (TAV) en Goierri, destacan que este tipo de actuaciones buscan silenciar las voces críticas y desalentar la resistencia pacífica. La comunidad, sin embargo, se mantiene firme en su intención de alzar la voz ante lo que perciben como injusticias alarmantes. Esta denuncia cobra relevancia no solo por las cuestiones de derechos humanos, sino también por la lucha en defensa del medio ambiente y el patrimonio cultural que los proyectos de gran envergadura ponen en riesgo.
Activistas y simpatizantes han recurrido a medios de comunicación alternativos para exponer su problemática, encontrando en plataformas independientes un espacio para compartir testimonios y evidencias de los abusos. Este fenómeno ha permitido que el tema transcenda fronteras, generando un eco internacional que respalda las demandas de justicia y transparencia exigidas por la comunidad vasca.